Fin de semana en Debabarrena

Acércate a conocer Debabarrena en este plan de fin de semana. Descubre los rincones secretos de nuestra comarca en plena naturaleza, disfruta de nuestra gastronomía, y escoge entre opciones de relax o de aventura

VIERNES

Saliendo en la autopista, por Itziar, acércate a sentir la brisa del mar, y asómate a dos espléndidos miradores desde donde contemplar la costa: el Mirador de Itziar y de La Hilandera. A tu derecha se abre la costa de Gipuzkoa, y a tu izquierda la de Bizkaia, desde estos balcones privilegiados sobre el Cantábrico en un día claro puedes ver hasta Hendaya, y hasta la entrada al puerto de Bilbao.

Flysch negro en Deba
Flysch negro en Deba

Sigue bajando hasta el pueblo de Deba. Es posible aparcar en varios puntos: junto a la playa, junto a la estación de tren, o incluso junto a la ría.  Y el pueblo ofrece muchas alternativas para realizar agradables caminatas y paseos: si sois más aventureras, podéis tomar el sendero que sube hasta la ermita de Santa Katalina, que además de ser un mirador excepcional sobre el Geoparque de la Costa Vasca, cuenta historias sobre el pasado de Deba. Eso sí, la subida es algo empinada, por lo que no olvides llevar calzado apropiado. Si te apetece algo más relajado, puedes caminar a lo largo de las dos hermosas playas, Santiago y Lapari, para admirar el Flysch Negro. Y siguiendo la ría, llegarás hasta las marismas de Casacampo, un lugar de incomparable belleza que alberga un ecosistema de gran riqueza.

Marismas de Casacampo
Marismas de Casacampo

Para pasar la noche elige una opción en alguno de los barrios rurales de Deba: Itziar, Elorriaga, Itxaspe, Mardari,...casas rurales, apartamentos, camping, hoteles, albergues,... En cualquiera de ellos te sentirás como en casa, en plena naturaleza, en el corazón del Geoparque de la Costa Vasca. Y para cenar, el pueblo de Deba ofrece estupendas opciones para darse un homenaje con pescado fresco y productos locales, o participar del animado poteo y degustar deliciosos pintxos en el casco viejo.

SÁBADO

Por la mañana, adéntrate hacia el interior de la comarca. Desde Deba o Mutriku llegarás enseguida a Mendaro, donde puedes hacer un alto en el camino en Chocolates de Mendaro. Esta pequeña empresa familiar elabora chocolates artesanos desde 1850, en su tienda podrás degustar y comprar algunas de sus especialidades, además de contemplar el molino de cacao más antiguo de Euskadi.

Remontando el río Deba cruza Elgoibar, donde ya podrás ver la imponente cima del monte Karakate. Aquí es donde te proponemos que te dirijas, por una sinuosa carretera que sale desde el centro de Soraluze hasta la misma cima de Karakate. Allí encontrarás uno de los mejores miradores de todo Euskadi, abarcando tanto la costa hasta Hendaya y Bilbao, como el interior hasta los Montes Alaveses. Además, es el punto de partida de la Ruta de los Dólmenes, un sendero que discurre por los 11 kms del cordal Karakate-Agirreburu, entre los dólmenes y túmulos de la Estación Megalítica Elosua-Plazentzia. En el camino encontrarás paneles interpretativos que te darán más detalles sobre estos dólmenes, y sobre el paisaje que puedes ver. Eso sí, necesitarás calzado apropiado para el senderismo, además de algo de agua, pues el trayecto hasta Irukurutzeta, aproximadamente a la mitad del cordal, dura 1h 30 min ida y vuelta.

Mesa panorámica en Karakate
Mesa panorámica en Karakate

Si lo que buscas es un sendero más sencillo, apropiado para toda la familia, y que se pueda hacer tranquilamente en bicicleta, desde Soraluze parte otro camino con historia. Cerca del centro del pueblo comienza la vía verde que discurre por el trazado del antiguo Ferrocarril Vascongado que conectaba esta parte de Gipuzkoa con Gasteiz y Navarra. El camino discurre bordeando el río Deba, es prácticamente llano, y está asfaltado, por lo que es ideal para caminantes de todos los niveles, y especialmente para ir en bicicleta. El trayecto hasta la vecina Bergara dura alrededor de dos horas y media a pie, u hora y media en bicicleta, y se puede continuar hacia Antzuola o hacia Arrasate.

Vía verde
Vía verde

Es sencillo aparcar en Soraluze, junto a la antigua fábrica de cañones, o en el vial en el que comienza la vía verde. Además, cuenta con varios bares y restaurantes en el núcleo urbano donde comer, o incluso comprar comida para llevar.

Y por la tarde continúa tu viaje retomando la carretera de la costa hacia Mutriku. Un espléndido paseo bordea la carretera, casi colgando sobre el mar, y aquí también puedes asomarte a admirar los espléndidos acantilados desde el mirador de Arbe. Puedes recorrer este paseo a pie aparcando en la playa de Ondarbeltz, una cala de arenas oscuras al otro lado de la desembocadura del río Deba. O puedes continuar hacia Mutriku, donde te recomendamos que aparques en el parking publico detrás de la iglesia.

Paseo de Mutriku
Paseo de Mutriku

Desde aquí podrás comenzar tu visita al casco histórico de Mutriku, declarado Conjunto Monumental, y a nada que te adentres veras que no es para menos. Acércate a la Oficina de Turismo a preguntar por las visitas guiadas, del casco y de la casa natal de Churruca. También podrás hacerte con un mapa para guiarte. Asómate al mirador de Atxukale a contemplar el puerto, y empaparte del carácter marinero de este encantador pueblo.

Si has aparcado en Ondarbeltz, el atardecer es el momento perfecto para emprender el regreso a lo largo de la costa. En los meses de verano el sol se pone en el mar, y el paseo te ofrece asientos de primera fila para contemplar un espectáculo incomparable, en el que el Flysch se tiñe de rojos, rosas y naranjas.

Para terminar el día, puedes cenar exquisito pescado fresco en cualquiera de los restaurantes de la zona. Y para dormir, Mutriku cuenta con una oferta de alojamiento tan variada como la de Deba: hoteles boutique en lo alto de un acantilado o junto al puerto, coquetas casas rurales, y campings junto a la playa o en pleno monte. 

DOMINGO

Deba todavía guarda un par de sorpresas. Presidiendo la Plaza Zaharra se encuentra la la Iglesia de Santa María, una verdadera joya del gótico vasco. Acércate a la Oficina de Turismo a preguntar sobre las visitas guiadas

Claustro de la Iglesia de Santa María
Claustro de la Iglesia de Santa María

Desde Deba adéntrate a explorar la otra cara del Geoparque de la Costa Vasca: la zona kárstica. El valle de Lastur es un ejemplo excelente, con su forma de embudo. Cuenta con un molino del siglo XIV, todavía en funcionamiento, que muele el maíz para elaborar los deliciosos talos al estilo de Lastur. Puedes aprender a hacerlos en un taller en la propia Taberna de Lastur. La zona ofrece opciones de senderismo, incluso paseos a caballo para descubrir más de este auténtico paraíso rural. 

Molino de Plazaola
Molino de Plazaola

Finalmente, acércate de nuevo a Itziar, donde te espera el Santuario de la virgen del mismo nombre, muy venerada por los marinos vascos. El barrio también ofrece estupendas opciones para comer antes de tomar el camino de vuelta a casa.

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