
El trabajo artesano nos seduce por su calidad, por su sencillez y sobre todo porque está cargado de la personalidad y la dedicación concentrada de nuestros artesanos-artistas.
En el Bajo Deba podemos disfrutar del privilegio de ver el trabajo de estos hombres y mujeres que con sus manos y su trabajo inteligente nos ofrecen piezas de exquisita hechura.
El trabajo de estos artesanos está ligado a la historia del territorio, de las economías dominantes, de las formas de vida, del modo de interpretar su entorno, de la manera de relacionarse las personas. La artesanía es otra manera de conocer los lugares y sus gentes.
En ocasiones, el objeto artesano es un objeto decorativo cargado de evocaciones sobre el pasado.
Otras veces, el producto realizado artesanalmente sigue cumpliendo una función práctica, muchas veces relacionada con el trabajo.
Y en otros casos, el trabajo artesano ha marcado el camino para realizar productos innovadores.
En cualquiera de sus formas, la artesanía está presente en el Bajo Deba, y en muchas ocasiones, se manifiesta con tan cuidada factura y extrema sensibilidad que no sabemos si no sería necesario hablar de arte.
El Damasquinado es el arte de incrustar oro sobre acero. El oro para damasquinar suele ser puro, de 24 kilates, de color amarillo. Sin embargo, también se puede emplear oro verde, para la obtención de combinaciones que resaltan los dibujos e imprime, con el contraste, mayor elegancia.
La técnica del Damasquinado fue descubierta en Eibar por Eusebio de Zuloaga, a pesar del interés de muchos por situar el origen de este arte en Oriente, concretamente en Damasco.