
Alejado y perdido en un bello paraje natural, situado a 5 kilómetros de Mutriku en dirección Ondarroa, si se sigue el camino a la izquierda se sube al barranco de Artzain. Para los amantes de la tranquilidad ofrece muchas posibilidades.
La cuidadosa restauración de sus habitaciones y el trato familiar de sus propietarios garantiza una acogedora estancia. La zona está surcada por varios caminos, ideales para la práctica del senderismo. A esto hay que unir que para los que quieran disfrutar de la playa, ésta se encuentra a 5 kilómetros.
Los propietarios del caserío elaboran pan ecológico y repostería casera en su horno de leña. El ambiente aislado pero acogedor es su mayor atractivo.